El clima en la Riviera Maya

El éxito de un viaje no depende de un solo factor, ya sea este el hotel, o las actividades, ni mucho menos un boleto económico, pues son muchas las variables involucradas a la hora de planificar la travesía y también son muchas las que nos llegamos a olvidar puesto que siempre pensamos desde la lógica del lugar donde vivimos y a veces olvidamos buscar esos detalles que luego saltan a la vista como obstáculos o por lo menos como un área de duda, como pueden ser los culturales, el idioma, el saludo correcto, o ciertas costumbres que hacen que no lleguemos a entendernos del todo con los pobladores del sitio que visitamos.

Cuando viajamos a un destino que comparte esos códigos con nosotros, como por ejemplo la Riviera Maya en México, la presión por averiguar todos esos detalles desaparecen, sin embargo, aunque tengamos todo minuciosamente organizado: las maletas, el hotel todo incluido, el traslado del aeropuerto al hotel y las comidas, puede que se nos escape algún detalle como el clima.

Muchas veces es el clima el que nos juega una mala pasada y llegamos a un sitio en temporada de lluvias fuertes o con cambios bruscos de temperatura que pueden incluso enfermarnos. Pero esto no sucede en este hermoso corredor turístico caribeño pues podemos decir que el clima en la Riviera Maya siempre está de nuestro lado, permitiéndonos realizar cualquiera de las actividades que planeamos sin tener que preocuparnos por repentinos cambios en el pronóstico o por días fríos que no nos permiten disfrutar de la playa o de las hermosas islas como Isla Contoy o Isla Mujeres. 

La Riviera Maya nos espera con una temperatura promedio anual de 26 grados centígrados, lo que ya nos predispone a disfrutar de cada uno de los paseos y recorridos, gracias a ese clima subtropical de su parte continental que se siente tan rico. Durante el verano, y como es de esperarse, este clima agradable asciende un poco más y podemos sentir a pleno el sol del Caribe, ese que, según dicen, nos da un tostado permanente, de los que no se van a los días, sino que se quedan como la mejor postal de nuestro viaje. En el verano, como decíamos, la temperatura aumenta a unos 35 grados centígrados, dándonos una excusa perfecta para meternos constantemente al mar y disfrutar de unos sabrosos tragos frutales en la playa.

Entre los meses de septiembre y octubre puede que tengamos un poco de lluvia pero, a diferencia de otros paisajes, este solo se ve resaltado en su belleza cuando caen las gotas y podemos conocer otra cara de la Riviera, una más mágica y hasta nostálgica por las tardes mientras vemos caer las gotas sobre el inmenso mar y tomamos algo en alguno de los tantos cafés, o disfrutamos de relajarnos en un Spa. Aprovechar la lluvia para conocer los sitios arqueológicos es otra gran idea pues las construcciones de la antigua civilización maya adquieren también otro aspecto impactante y misterioso cuando el agua se escurre por ellas y hace que el perfume de la tierra y de la frondosa vegetación salga al encuentro de los viajeros.

 

Nuria Esper

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s